Todo empezó
como una noche de Sábado perfectamente ordinaria y terminó
como una noche perfectamente maravillosa, en la que quizá
haya cambiado mi estilo sexual para siempre. Ya que vivo
en casa con mis padres, frecuentemente cuido los bebés de
los vecinos para ganar suficiente dinero para continuar
mis estudios de penúltimo año en una universidad de la
localidad. El nuestro es un vecindario promedio, de clase
media y la gente es buena, aunque tengo que admitir que
hasta esa noche nunca pensé que fuera excitante alguna de
las personas con las que trabajaba.
Yo sospecho que la curiosidad extrajo lo mejor de mí
aquella noche, y terminé tratando a los Jameson un poco más
de lo que hubiera esperado. Los Jameson son Dick y Kathy,
una linda pareja cerca de los treinta años. Yo cuidaba a
su bebé de un año, Jason. El es un buen bebé, muy
tranquilo y de buena conducta, y es por eso que me
sorprendí tanto aquella noche cuando Dick, después de
haberse ido sólo por unas pocas horas, regresó a la
casa. Dijo que sólo quería ver como estaba Jason, pero
yo podía percibir que algo pasaba.
Finalmente Dick admitió que él y su esposa, Kathy,
habían tenido una discusión en la fiesta en la que
estaban y que la había dejado allí. Me dijo que ella
pasaría la noche con una amiga, y mientras tanto, me
preguntó si podría pagarme por quedarme unas horas y
hacerme cargo del bebé. Me encanta ría, le respondí, y
luego llamé a mis padres, les expliqué la situación, y
me dieron permiso para hacer lo que fuese necesario.
Cuando volví, Dick me había servido un trago y el
bebé estaba dormido. Podía sentir que él necesitaba
alguien con quien hablar, así que instintiva mente le
ofrecí mi hombro para que se apoyara, nunca pensando ni
por un minuto que todo aquello conduciría al sexo. Pero
en poco tiempo, Dick se disculpó por charlar
continuamente acerca de sus problemas y me preguntó
acerca de mis amigos, acerca de qué me gustaba del sexo
opuesto. Una cosa llevó a la otra y pronto hubo un
sentimiento de cercanía y nos vimos envueltos en un cálido
abrazo.
No pasó mucho tiempo antes de que él dirijera mi
mano hacia su cremallera, me incliné y saqué su pija.
Arrodillada, cerré lentamente mis labios alrededor de su
pija. Habría dado todo por ver la expresión en su cara
en ese momento, pero dada mi situación, tenía que tomar
su latiente erección como mi única evidencia de cuanto
apreciaba lo que le estaba haciendo. Cerré mis ojos para
degustar su sabor y sentirla en mi boca, lentamente,
acercando mi lengua a lo largo del borde de la circuncisión.
Podía oir su repentino jadeo de placer mientras mi
boca se cerraba alrededor de su pija. Su mano me sujetó
fuertemente, acercandome más, mientras su cadera embestía
vigorosamente hacia atrás y adelante. De nuevo cerré los
ojos, chupando afanosamente y con fuerza sus veinte centímetros
de largo. Podía sentir la cabeza de su pene golpeando el
fondo de mi garganta con cada poderosa embestida, y esto
me excitaba mucho. La sensación de su dura y tensa pija
en mi boca, despertó un hambre salvaje que casi no había
conocido antes, pero que no podía esperar para
satisfacer.
Para ese entonces, él estaba cogiendo mi cara con
cortos y fuertes golpes, pero a mí me encantaba y quería
más. Lo recibía en cada embestida tanto como podía,
pero yo la deseaba toda, imaginandome que lo que él
estaba cogiendo era mi caliente y húmeda concha. Su gran
pene se deslizaba dentro y fuera de mí mientras los
ruidosos y húmedos sonidos ocupaban nuestros oídos. Dick
respiraba fuerte y presionaba mi cara tanto que mi nariz
estaba contra el hueso de su pelvis. Mi lengua recorría
toda su pija, sintiendo su pulsante vena presionar mi
mejilla. Yo no podía siquiera tocarme el clítoris, estaba
tan excitada por esta aventura prohibida!
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Las manos de
Dick sujetaban mi cabello, pero yo mantenía su pene en lo
profundo de mi boca, esperando ansiosamente que brotaran
los chorros calientes de leche que podía sentir que se
formaban en sus testículos, Luego sentí las calientes, húmedas
y viscosas descargas. Mamé fuerte mientras estrujaba sus
pelotas hinchadas con semen y trataba de extraer las últimas
y preciadas gotas y degustar su delicioso sabor.
Para mi entera sorpresa, después de esto comencé a
acabar. De todos los tipos a los que se las había chupado,
ninguno me había dado nunca antes un orgasmo, al menos no
sin comerme como yo lo había estimulado a él recién. Mi
vagina se contrajo una y otra vez, enviando olas de placer
a través de todo mi cuerpo. Saqué mi mano de la concha y
la sostuve en la pija de Dick como si me aferrase a la
vida misma, respirando jadeante a través de mis fosas
nasales mientras las últimas gotas de leche llenaban mi
garganta y me las tragaba.
Para entonces ya me había calmado lo suficiente como
para dejar que la pija de Dick se librara de mi asidero,
pero aún me aguardaba otra sorpresa. Podía sentir mi
respiración, había chupado lo último de su leche y había
abier to los ojos. Parada en la entrada estaba Kathy, la
esposa de Dick! Dick la vio al mismo tiempo que yo y su
cuerpo se tensó mientras yo saltaba hacia atrás, lista
para cualquier cosa.
Kathy no dijo una palabra mientras se acercaba hacia
nosotros. Yo ya estaba parada, alisando mi pollera y
buscando un lugar donde esconderme, cuando Kathy puso sus
manos en mis hombros y me miró profundamente a los ojos.
"Esto no puede ser lo que yo imaginé que era, ¿verdad?".
"Tuve mi primer pensamiento mientras sus manos
tocaban mis hombros. Una parte de mí pensaba que
seguramente la mujer me iba a estrangular en ese instante,
mientras que la otra parte sentía un extraño hormigueo
en la espalda.
Por un momento me tensé, luego me relajé, mientras
las manos de Kathy me tocaban y presionaban las tetas. Me
encontré besandola, lenta y profundamen te, su lengua
indagaba la profundidad de mi boca, produciendo calor en
nuestros cuerpos, hasta la pasión total. Ambas
presionabamos fuertemente a la otra, uniendo las vaginas
mientras nuestras lenguas se entrelazaban
desvergonzadamente justo enfrente de su esposo. Podía
sentir las manos de ella desabotonando mi blusa mientras
nos besabamos y sus manos pronto tenían un fuerte asidero
en mis tetas. Ella estaba pellizcandome cada pezón con su
pulgar y su dedo índice mientras nos apoyabamos
mutuamente. El foco de lujuria en mi concha crecía
insoportablemente.
De alguna u otra manera, los tres nos las arreglamos
para ir en dirección al dormitorio. Ahora Dick era parte
del asunto, ayudando a quitarme la pollera mientras tomaba
parte en quitar el sostén de su esposa, así que pude
tocar todas sus suaves tetas. Los pechos de Kathy son
mucho más grandes que los míos, y yo, inconscientemente,
siempre se los había envidiado. Pero ahora no podía
esperar para envolver mis labios en sus pezones y
chuparlos como su pequeño hijo.
Con los tres desnudos sobre la cama, al fin Kathy abrió
sus piernas satisfaciendo mi apuro por colocarme encima de
ella. Mi mirada se dirigía, como si fuera un imán, a su
suave y ardiente concha, entonces estiré vacilantemente
mi mano para tocarla. Dick estaba detrás mío, sus manos
me aferraban las tetas mientras se apoyaba sobre mi
hombro.
"Besala, bebé. Comeme la concha." le escuché
susurrar a Kathy, y yo me dirigí irresistiblemente a
ella. Dick se ubicó a mi lado y puso su mano detrás de
mi cabeza, empujándome dulcemente al clítoris de Kathy.
Inmediatamente ella me recompensó con un suspiro de
placer mientras alzaba sus caderas y sacaba del camino las
manos de Dick, así podría enterrar mi cara en su
maravillosa concha. Llevé mi lengua a través de sus
labios vaginales, arriba y abajo, y le introduje la lengua
bien profundo cuando me afirmé en una dura y rosada
"V". La comencé a menear para intimar con ella
mientras las manos de Kathy asían mi cabello y me mantenían
firmemente en el lugar. Mi trasero estaba en lo alto
mientras doblaba mi cuello y mis hombros para introducir
mi lengua a más profundidad. Cualquier cosa para darle
placer a ella, en lo que era, mi primera vez con otra
mujer. Los gemidos y los gritos de placer de Kathy eran
entusiastas, diciendome lo bien que se lo hacía cada vez
que yo tocaba su clítoris. La única vez que sus manos
soltaron mi cabello fue para abrir más sus rosados y
deliciosos labios vaginales.
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Dick había
engordado de nuevo su dura y firme pija sólo de observar
toda la acción. El regresó a mi lado, arrodilandose del
mismo modo en que yo me arrodillé detrás de los dulces
muslos de su esposa, y comenzó a jugar con mi concha,
saboreando su sudor y a veces abriendola hacia abajo con
sus manos. Al mismo tiempo, podía sentir que él tomaba
su pija llena de sangre en sus manos y probaba mi concha y
mi culo.
El solamente me clavaría la puntita en mi concha y
llevaría bastante jugo del amor hacia mi ano. Entonces,
recién ahí me probaría, clavando contra el rugoso y
estrecho agujero con insistente fuerza. Finalmente, yo ya
no podía esperar la próxima vez que él me pondría su
pene en la concha, levanté mi cabeza y presioné hacia
atrás hasta que llegue a él, tan fuerte que su grosor se
incrustó hasta el fondo.
Kathy gritaba, "Oh, dios, no te detengas! No
pares de comer mi concha!" y se esforzaba
desesperadamente por volver a poner mi cabeza abajo. Pero
ella no tenía que preocuparse. Yo no tenía ninguna
intención de parar de comerla. Dick empezó a cascar mi
vagina y a sujetar un montón de carne de mis caderas
mientras se la enderezaba de nuevo y me embestía con una
intensidad cruel y sin compasión.
Kathy estaba fuera de sí debido a la tensión y a la
expectativa del climax que aumentaba dentro nuestro. Ella
estaba retorciendose por toda la cama tan enloquecida que
yo no sabía si podía manejarla todavía lo suficiente
como para encontrar su dulce concha y comersela un poco más.
Pero cuando la encontré, su estremecedor climax parecía
desatar el mío y me corrí por los bordes de a chorros.
Mi concha se amoldaba convulsivamente alrededor de la pija
de su esposo, que arremetía contra mí y entonces sentí
que dentro de mí brotaba algo con mucho ímpetu, rociando
mi interior con semen.
Kathy gemía estupidamente, agitando los brazos
mientras acababa, y su esposo vaciaba su carga en mí. Por
mi parte, todos mis músculos y mis articula ciones habian
practicado mientras el golpeteo de Dick se había repetido
unas diez veces. Los tres acabamos casi al mismo tiempo,
un retorcijo mental, una explosión estrepitosa de huesos,
que nos dejó fatigados y exhaustos. Dick lentamente se
deslizó fuera de mi concha y nos envolvimos en un montón
de brazos y piernas deseosos, sobre la colcha.
Ninguno de nosotros habíamos tenido la oportunidad de
pensar sobre la noche anterior, pero Kathy luego me explicó
que ella había estado disfrutando actos lésbicos con
algunas de sus amigas durante algún tiempo y que había
estado poniendo a un extraño en su matrimonio. Ahora que
nosotros habíamos establecido un trío, y que ella me podía
compartir con Dick, se sentía mucho más feliz y más
segura con respecto a su matrimonio. Probablemente, como
habrán adivinado, los tres continuamos viendonos bastante
en las semanas y meses subsiguientes.
Desde aquella vez, siempre que cuidé bebés, me he
dedicado afanosamente a la actividad en tríos.
Curiosamente, me sentiría culpable teniendo sexo única
mente con un miembro de la pareja matrimonial. En estos días,
con frecuencia presto servicios para cuidar bebés a
parejas que ni siquiera salen! Simplemente nosotros nos
'quedamos en casa' con las vaginas, los brazos y los
genitales de cada uno. Con estas magníficas sesiones, ¿quién
desea ir al cine?
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