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Gea Escolano equipara la
homosexualidad con el robo y el asesinato.
El obispo de Mondoñedo-Ferrol, José Gea
Escolano, ha escrito una segunda carta abierta al ministro de
Defensa, José Bono, «de cristiano a cristiano», en la que matiza
algunas afirmaciones que el político realizó en un programa de
televisión.
El obispo comienza su misiva con la felicitación de Navidad y señala
que, aunque no es «muy dado» a las felicitaciones, como «se está usted
manifestando repetidas veces como católico, y dado que
esto no es lo corriente, me he decidido a felicitarle».
Gea Escolano señala que en el citado programa de TV se puso en su boca
que los homosexuales no entrarán en el Reino de los Cielos y lo niega,
porque «esto no lo dije yo; lo dijo San Pablo». El prelado explica que
«de lo que se trata no es de condenar a nadie, sino de afirmar que el
pecado no es el camino de salvación; y una cosa es tener tendencias
homosexuales y otra, practicar la homosexualidad o el robo o el
asesinato ... aunque uno tenga tendencia a ello».
Le recuerda que en una ocasión Bono dijo que si Cristo volviera
estaría con los pobres y los pecadores y que no miraría con quién se
acuesta la gente y le contesta con el pasaje de Jesús con la mujer
adúltera: «No le dijo que pudiese acostarse con quien quisiese, sino
'tampoco yo te condeno, vete en paz y no peques más'; no le dijo que
estaba bien lo que había hecho».
«Por tanto, señor ministro, -le demanda- no acuse con cierto retintín
al obispo de Mondoñedo de decir cosas que no dijo (esto no está bien
para un cristiano), piense, más bien, si está usted actuando como
católico coherente, defendiendo posturas que no están en sintonía ni
con el Evangelio de Jesús, ni con la enseñanza de la Iglesia».
Para el prelado, «un ministro que se gloria de católico, debiera
defender dentro de su propio Gobierno los principios evangélicos, en
vez de actuar en la misma línea en que están actuando, que no es
evangélica, ni cristiana, ni respetuosa con los grandes valores
morales ni con los derechos humanos fundamentales». «Ahí -concluye- es
donde yo le aconsejaría actuar como católico, en vez de alardear como
tal». |