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El Novio de mi Hermana II (Autor: Pluvioso)
E-Mail: pluvioso@yahoo.es



Aquella tarde con Raúl se abrió una nueva perspectiva
en mi vida. No voy a decir que descubriera el sexo.
La verdad es que a mis casi 17 años ya me mataba a
pajas. Pero sí que fue la primera vez que experimenté
el placer con otra persona. Raúl me hizo gozar hasta
el éxtasis. Tanto la mamada que me hizo como la que yo
le hice a él quedarán para siempre en mi memoria.

Además, descubrí una nueva faceta de mi hermana, su
novia. Me imaginaba a Susana, a la que yo antes tenía
por una borde y una estrecha, dándose el lote con
Raúl, una imagen que me excitaba de sobremanera.

A partir de esa tarde mi hermana se convirtió en mi
obsesión. Mientras cenábamos, por la noche, me quedaba
embobado mirándola, imaginando que esa misma boca que
ahora veía engullendo la ensalada muy probablemente
acababa de saborear hacía un rato el semen viscoso de
su novio. Entonces, algún exabrupto del tipo:

- Pero qué miras, gilipollas

me retornaba a la realidad.

Me convertí en su continuo y sigiloso espía. Intentaba
seguir sus conversaciones telefónicas. Cuando estaba
solo en casa me colaba en su habitación y me ponía a
curiosear con sus cosas. Para mí fue un gran
descubrimiento su cesto de ropa sucia. Ahí empecé a
reconocer sus olores. Disfrutaba oliendo todas sus
prendas, especialmente aquellas que estaban en
contacto directo con su cuerpo. A través de sus bragas
descubrí a que huele el coño de una mujer, bueno, en
ese caso, de una chica de 19 años. Me llamaba la
atención la mancha amarillenta que quedaba en sus
bragas en el lugar donde se situaba su rajita.

Hice algún intento de cazarla desnuda pero fracasé. Mi
hermana siempre candaba por dentro su habitación o el
cuarto de baño por lo que me fue imposible
sorprenderla.

Uno de mis hobbis preferidos era espiarla mientras
estaba en el cuarto de baño. Pegaba el oído a la
puerta intentando captar cada ruido que se producía
allá dentro. Un día, en lugar de los acostumbrados
pedos y pises escuché un sonido nuevo acompañado de
unos gemiditos. Cuando salió mi hermana pude comprobar
por su cara de satisfacción que yo no era el único en
aliviar mis calenturas con el vicio solitario.

En resumen, Susana se convirtió en el objeto habitual
de mis ensoñaciones sexuales. Si bien al principio se
me hacía extraño fantasear con que me lo montaba con
mi hermana, con el tiempo se fue convirtiendo en una
imagen habitual y en un ansiado deseo.

Ya había pasado casi un mes desde aquella tarde con
Raúl y no había vuelto a tener ocasión para verle de
nuevo. Por fin ese día me surgió una nueva
oportunidad. Yo tenía la evaluación la siguiente
semana y mi madre le pidió que viniera a ayudarme con
los estudios. Mi padre estaba de viaje y esa tarde mi
madre acompañaba a mi hermana al dentista por lo que
Raúl y yo nos íbamos a quedar solos en casa. Desde que
conocí esa circunstancia mi ansiedad subió a límites
estratosféricos. Estaba seguro que aquella sesión de
estudio iba a ser por lo menos tan excitante como la
anterior.

Y por fin llegó Raúl. Nos metimos en la habitación y
nos sentamos a la mesa con todo el material de
estudio.

- ¿Te gustó lo de la otra tarde? Me dijo Raúl
- Me encantó
- Pues creo que hoy nos vamos a quedar solos
- Sí
- ¿Te apetece repetir?
- Por supuesto, lo estoy deseando

Mientras hablábamos empezó a acariciar mi pene, ya
erecto, por encima del pantalón. Yo llevaba un
pantalón de chándal que me permitía disfrutar con gran
sensibilidad de sus sobeteos. Abrí mis piernas para
facilitar su labor y su mano se alargó hasta mis
testículos, que comenzó a sobarme igualmente.

- ¿Sabes? Ya he follado con tu hermana
- ¿Si?
- Sí. Llevamos dos semanas haciéndolo
- ¿Tú lo habías hecho ya antes?
- Sí, una vez en el pueblo, con una tía mayor. Pero
con Susana es muchísimo mejor. Lo hace de puta madre.
Estamos probando todas las posturas
- ¿Y dónde lo hacéis?
- En mi casa, por las tardes estoy solo

Oímos unos pasos acercándose a la puerta y Raúl retiró
inmediatamente la mano de mi entrepierna. Se asomó mi
madre.

- Bueno, ahí os quedáis. Nos vamos al dentista. Espero
que no tardemos mucho
- Hasta luego

En unos segundos sonó la puerta de la calle
cerrándose. Raúl se levantó y se fue a comprobar que
efectivamente estábamos solos en casa. En cuanto entró
de nuevo en la habitación me puso de pie y me bajó los
pantalones hasta los tobillos. Me sacó la camiseta y
me dejó completamente desnudo.

- Túmbate en la cama, me dijo

Me tumbé y comencé a sentir inmediatamente su boca
comiéndome el rabo. Con ansia engullía mi polla y mis
huevos. Me izó las piernas y comenzó a lamerme las
ingles. Yo estaba ya en otro mundo. En ese momento
noté cómo con sus manos abría mi trasero y con su
lengua me lamía el ano. Me moría de gusto. Jamás había
sentido algo tan placentero.

- Te voy a follar, me dijo
- Hazme todo lo que quieras

Yo estaba dispuesto a entregarme a él sin condiciones.
Rápidamente se desnudó y se situó de rodillas al borde
de mi cama. Yo, con las piernas abiertas y elevadas
mantenía abierto el paso a mi entrada posterior
deseando que me penetrara.

Empezó a acariciarme el ano con el glande. Presionaba
ligeramente hasta que llegó a introducírmelo un poco.
Con mis ojos en blanco disfrutaba de esas nuevas
sensaciones que estaba descubriendo.

- Joder, pones la misma cara que tu hermana mientras
me la follo


-
- Supongo que la genética no se equivoca. A los dos nos
gustaba la misma polla.


-
- En esto, sentí como Raúl empezaba a presionar y
entonces, lo que era un placer sin límites se
convirtió en un dolor intenso.

- ¡Para, para, que me duele!
- Joder, tú también tienes el culo estrecho, como tu
hermana. No me la puedo follar por detrás. Espera,
vamos a probar otra cosa

-
-
Raúl empezó a chupármela, más concretamente me la
ensalivó completamente. Después se subió a la cama y
se puso de rodillas. Apoyó la cabeza sobre la almohada
y con sus manos se abrió el trasero.

-
-
- Métemela tú a mí

-
-
Me situé de rodillas detrás de él. Apunté con mi
instrumento a su oscuro y peludo agujero y empecé a
presionar. Sin mucho esfuerzo se la colé hasta los
huevos. Posteriormente descubriría que una polla
delgada pero larga como la mía hace las delicias de
aquellos que disfrutan siendo penetrados por detrás.
Entra sin causar dolor y llega hasta las más internas
profundidades.

-
-
Por primera vez en mi vida mi miembro había penetrado
un cuerpo humano. La suave textura de su culo
arropando mi pene como si fuera un guante me resultaba
deliciosa. Raúl también se lo estaba pasando de miedo.
Con voz entrecortada por el gusto me dijo:

-
-
- Venga, fóllame, cabrón

-
-
Empecé con un suave movimiento de mete y saca pero
esto fue demasiado para mí. Inmediatamente comencé a
correrme en su interior.

-
-
- ¿Te has corrido ya?
- Sí
- No importa. No me la saques y menéamela

-
-
Alargué la mano por debajo de su vientre y empecé a
hacerle una paja. Pronto sentí como sus esfínteres se
contraían aprisionando mi polla flácida mientras que
de la suya comenzaba a manar un abundante semen que se
proyectaba contra el edredón de mi cama.

-
-
Nos desacoplamos y nos apresuramos a poner todo en
orden. Mi madre y mi hermana no tardarían mucho en
aparecer.

-
-
- ¿Te ha gustado?, le pregunté
- Ha estado de miedo. ¿Me la has metido muy honda?
- Sí, hasta los huevos
- Nunca me la habían metido tan profundo. Ha sido de
puta madre
- ¿Sabes lo que me gustaría?
- ¿El qué?
- Verte haciéndolo con mi hermana
- Joder, estaría bien esto de follármela delante de
ti. Se lo podríamos proponer
- Está loco, me mataría
- Nos la podríamos follar entre los dos. Yo por
delante y tú por detrás. Con el estilete que tienes
seguro que se lo sacabas por la boca
- Ya me gustaría. No paro de hacerme pajas pensando en
que se lo hago
- Déjame pensar, ya se me ocurrirá algo

-
-
Al poco rato llegaron a casa. Mi hermana entró en la
habitación.

-
-
- ¿Qué tal? ¿Habéis aprovechado el tiempo?
- Sí, sí, contestó Raúl, hemos aprovechado hasta el
último minuto
- A ver si consigues que el cenutrio de mi hermano
apruebe. Tiene la cabeza como una piedra
- Sí que la tiene dura, pero que muy dura




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