Ayer recibí una llamada a mi consultorio,
se trataba del hijo de una
prima mía. Tiene 17 años y desde que era un bebé tenía
UNA GRAN
inclinación hacia mí. Somos grandes amigos y desde que entró
a la
adolescencia me sentí atraído sexualmente hacia él.
Sentía que era recíproco, pero
nunca fuimos explícitos hasta esa
mañana en la que él necesitaba hablarme con urgencia y le di una
cita inmediatamente. Cuando llegó me saludó nerviosamente con
su
gentil y encantadora sonrisa. Tiene unos dientes perfectos y labios
sensuales que juegan con su pelo de tono oro-viejo y la piel
tostada. Su verde mirada no dejaba de mirar mis abundantes pelos que
salen por la parte superior de mi camisa.
Mi pidió que le guardara una confidencia:
la de enseñarle cómo
colocar adecuadamente un condón, ya que según me explicó,
se le rompían o
quedaban con aire en el interior. Acepté al tiempo que se me
aceleraban las palpitaciones en mi pecho y la sangre se calentaba
provocándome una durísima erección. Le pedí que
se colocara el
condón tal como usualmente lo hace. Al bajarse los pantalones y el
interior me excitó ver su poderoso y arqueado instrumento ya erecto.
Noté que él no apretaba el depósito
de la punta del condón para
evitar el aire y se lo hice notar como un grave error. Me pidió que
por favor yo le colocara el condón en su propio pene. Le respondí
que era incómodo estando yo al frente, al tiempo que me coloqué
detrás de él y me apresuré a colocarle un nuevo condón.
En este intento el muchacho sintió el
roce de mi dura verga contra
sus nalgas e inmediatamente sentí sus manos en las mías apretándome
contra él y ambos disfrutamos un par de minutos en este juego.
Nuestras respiraciones agitadas nos excitaron cada vez más y más.
De pronto,
dio media vuelta y metió su lengua en mi boca y nos besamos con
pasión y lascivia. Me dijo que había soñando con esta escena
pero
que jamás pensó que se llevaría a cabo.
Su confesión me excitó a tope!!!
y comencé a desnudarlo y a lamer
cada centímetro de su hermoso y juvenil cuerpo. Me dí unos segundos
de
descanso y él aprovechó para tragarse totalmente mi árabe
-largo,
grueso y venoso- instrumento que me calentaba hasta el extremo del
placer. Su sabia boca mamaba mi verga con lentitud y suavidad. Lamía
mis grandes y peludos huevos con frenesí sin dejar de masturbarme.
Tácitamente le ofrecí un 69 y
a los pocos minutos explotamos casi al
tiempo en candente eyaculación... tragándonos el semen de cada
uno.
Descansamos. Hablamos... Las confesiones continuaron, finalmente, y
nos prometimos confidencialidad y próximos encuentros. Me invitó
a
salir al campo este próximo sábado. Acepté. Me besó
y se salió no
sin antes "guiñarme" un ojo.
Al día siguiente, como todos los días,
muy tarde de la noche, me
dirigí como de costumbre a nadar a la piscina del condominio donde
vivo. En el trayecto observé a Juan, el "celador nocturno",
un recio
hombre fuerte, de unos 42 años, de carácter apacible y persuasivo...
amable y suave. Estas características contrastan con su varonil y
atlético cuerpo, tornándolo misterioso y atractivo..
Juan me anda espiando en la piscina, donde
voy a nadar muy tarde de
la noche. Espera a que yo salga del agua y se oculta entre los
matorrales del jardín para espiarme mientras me ducho desnudo. Al
principio lo miraba de reojo y observaba cómo disfrutaba masturbándose
mientras me miraba.
La experiencia "homo" con mi sobrino
me dejó caliente y esa noche de
luna llena, le seguí el juego simulando no verlo y empecé a sobarme
el cuerpo y a masturbarme lentamente. Mi verga erecta lo llamó y,
sin miramientos, se acercó y me pidió meterme con él entre
los
matorrales del jardín. Me condujo hacia allá jalando de mi excitado
instrumento.
Una vez allí, me chupó las tetillas
y fue bajando más y más..
lamiéndome cada pelo de mi peludísimo cuerpo... Yo ardía
de placer y
más aún cuando lamió mis grandes y peludos huevos al tiempo
que me
masturbaba suavemente y así me corrí en su rostro... Juan, que
ya
estaba masturbándose, se limpió la cara con los dedos y se llevó
mí
abundante y blanco líquido a la boca para luego continuar mamando mi
aún rígida verga.
Yo acariciaba su fuerte y lampiño cuerpo
y pronto nos trenzamos en
un 69. Confieso que nunca pensé lamer unos huevos tan enormes... me
excité al máximo cuando me dijo entre dientes que jamás
había mamado
verga tan hermosa... Pronto, su dura, gruesa y arqueada verga, de unos 15
cm. empezó a convulsionar en grandes y acelerados chorros de semen...
El
excitado hombre eyaculó sobre mi peludo y canado pecho para luego chupármelo
y beberse así su propio semen al tiempo que yo me
masturbaba con frenesí... Ahhhhh...Ahhhhh.. Ahhhhhhhhhhhh!!!
A punto del éxtasis total, entreabrí
los ojos y cuán fue mi sorpresa al
encontrar a mi sobrino observándonos al tiempo que se masturbaba. Juan,
el
celador, al verlo dio un salto y evité que saliera corriendo al tomarlo
fuertemente por el brazo diciéndole que mi sobrino se uniría a
nosotros.
Juan se animó y nos sugirió continuar
en mi casa, de modo que nos vestimos
al tiempo que mi sobrino no dejaba de acariciarnos el bulto, luego caminamos
un poco, pues mi casa queda a ochenta metros de la piscina. Una vez adentro,
les invité unos refrescos y al volver de la cocina, mi sobrino y Juan
estaban aún vestido y de pie proporcionándose magníficos
besos profundos al
tiempo que se acariciaban las vergas..
Me uní a ellos al colocarme de rodillas
entre ambos y, mientras continuaban
besándose frenéticamente yo fui bajando el cierre de sus cremalleras
hasta
poseer esas preciosas, mojadas y erectas vergas en mi cara.. Lentamente
comencé a lamerlas desde el tronco hacia el glande..
Mi sobrino chupaba el cuello del celador con
intensa pasión, mientras éste
iba quitándole la camisa chupando sus rosadas tetillas. Mi sobrino le
correspondió de igual forma. El darme cuenta de que estaba haciendo realidad
dos de mis fantasías, recordé las innumerables pajas que me di
por ellos.. Y
ahora tenía ambas vergas en mi boca, lamiendo, succionando, chupando...
Ahhhhhh..
Ambos fueron bajándose el pantalón
y, una vez desnudos, le lamí los huevos..
Qué fascinación meterme los enorme, redondos, pesados y peludos
huevos de
Juan. Mi sobrino se coloca de rodillas como yo y ambos enviamos al séptimo
cielo a Juan quien gime de placer al sentir nuestras lenguas en la verga,
los huevos y en el culo que, por cierto, lo tiene enorme y peludo..
Mi sobrino y yo coincidimos nuestras lenguas
y bocas en la verga de Juan,
quien suplica ser penetrado acostándose de espaldas en el sofá.
Roly -mi
sobrino- sin reparos lo colocó piernas al hombro, lubricó el culo
de Juan
con sus propios jugos lubricantes y fue penetrándolo mientras Juan gemía
y
abría las nalgas con sus manos.
Pronto, Roly bombeaba con frenesí mientras
que Juan le exigía más y más..
Deliré ver el bombeo de los redondos glúteos de Roly y, luego
de colocarme
un condón, fui penetrándolo mientras él no dejaba de bombear
en el culo de
Juan...
Juan me pide mamarme la verga al tiempo que
Roly continúa arremetiendo su
verga en el culo de Juan. A los pocos minutos estaba yo nuevamente
explotando en calientes y nuevos chorros de leche que Juan nuevamente se
bebió directamente de mis 17 cm. de excitada verga. Rolly gime cada vez
más
fuertes y pronto llena con su semen los esfínteres de Juan quien
masturbándose frenéticamente erupciona en elevados y abundantes
chorros de
leche..
Terminamos en amplias y placenteras carcajadas,
mientras que Roly me
confesó que sabía que yo gozaría algún día
con él de un buen sexo. Me abrazó
con gran pasión y, nuevamente erectos, nos metimos a la ducha.. Juan
se
vistió rápidamente se despidió y salió a cumplir
con su deber en el
condominio..
Desde entonces, con o sin mi sobrino, cada
vez que Juan está de turno,
compartimos nuestros cuerpos en frenético placer furtivo.
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