logotipo

img_google
  Videos Gay  -  Webcams de Hombres  -  Relatos Varios  -  Juegos XXX  -  Intercambio  



Videos gratis


Orgia en el cine con desconocidos (Autor: Alex)
E-Mail: sincorreo




Hola a todos. Tengo 20 años, aunque esto ocurrió hace
dos años, cuando tenía 18, y quiero contaros un relato
con el fin de que una persona muy especial lo lea.


Todo empezó cuando, de golpe y porrazo, mis padres se
mudaron a las afueras de la ciudad. Ya que el curso ya
había empezado, seguiría en el mismo colegio, y me
tocaba desplazarme hasta el instituto en tren. Genial.
Debía levantarme una hora y media antes para entrar a
la misma hora en el instituto. En un principio, la
situación parecía bastante absurda.


Al cabo de dos meses de viajar en el tren, me fijé en
un hombre, maduro, de 53 años, bastante varonil, y que
debido a su vestimenta (smoking y corbata), parecía un
hombre al que no le faltaba dinero.


Por aquel entonces, no conocía mi devoción hacia los
hombres maduros, y por eso me asusté un poco al
principio. Aun y así, ese mismo hombre, que, por cierto, llevaba
bigote y gafas, seguía yendo al mismo tren (el de las
7:45) todas las mañanas, sentándose en la misma
parcela del tren cada día. Yo intentaba subirme y
colocarme lo más cerca de él sin levantar sospechas.
Le miraba disimuladamente, pero era bastante obvio que
le miraba.


Un día, ese hombre me dio una grata sorpresa. Me
miraba él también, disimuladamente, intentando evitar
que viera cómo me miraba y seguidamente se ponía la
mano disimuladamente encima del paquete.
Así que un día, cuando, en contra de la regla general
de todas las mañanas, el tren iba casi vacío,
conseguí, al fin, sentarme a su lado. Y,
sorprendentemente, se puso a hablar conmigo. Se
presentó. Se llamaba Miguel Ángel, tenía 55 años y
estaba divorciado y sin hijos. Entonces descubrimos
que, pese a la gran diferencia de edades, teníamos
muchas cosas en común.


Llegó la hora de bajarnos del tren. Debido a que nos
bajábamos en la misma parada, pudimos continuar
nuestra conversación. Entonces, él dijo que debía ir
al lavabo. Yo le dije que también. En realidad tenía
prisa, pues quedaban tan solo 20 minutos para entrar
en las clases. Pero ya nada me preocupaba. Mi único
objetivo era estar con él y alargar más ese momento,
con el cual había estado soñando durante un montón de
tiempo.


A esas horas, por suerte, los lavabos de la estación
(la más céntrica de Barcelona) estaban casi vacíos.
Así que, cuando se dispuso a echarlo todo en los
meaderos para hombres (así los llamo yo), se lo dije
indirectamente: "Qué reloj más bonito tienes". Con una
mirada señaló los lavabos, los de toda la vida, y nos
encerramos dentro. Entonces se quitó la americana, y
yo le quité la corbata y le desabroché lentamente la
camisa, para ir lamiéndole la barriguilla (tipo
cervecera) que tenía, peluda, como a mí me gustaba.
Entonces fui bajando, me entretuve un poco en ombligo,
pero bajé hasta llegar al cinturón. Se lo desabroché
lentamente y le quité los pantalones, dejándole sólo
en calzoncillos. Le puse cachondo con los calzoncillos
puestos, y luego le di un beso en la boca que duro
para siempre. Me encantó el sentir los pelos de su
bigote pinchando mi nariz.


Luego, sin pensármelo dos veces, le quité los
calzoncillos, y me puse a chupar esa polla peluda y
huevona, sin ser extremadamente grande, más bien
pequeñita, 15 cm., hasta que él me dio unos
golpecitos en la cabeza para que parara. Él ya la
tenía dura como una piedra, y a mí me había encantado
sentir una polla dentro de mi boca por primera vez.
Entonces se dispuso él a chuparmela. Me bajó los
pantalones lo justo para que mis huevos estuvieran a
su aire. Joder, cómo la chupaba. Jamás lo hubiese
podido creer. Me encantó. Casi adivinándolo, Miguel
Ángel evitó que me corriera apretándome los huevos.
Qué gusto, dios mío. Me había enamorado de él.
Pero ahí no acabó la cosa. Cuando aún no me había
corrido, él se levantó y me dio la vuelta. Me chupó un
poco el culo y me metió lentamente los dos dedos para
prepararlo. "Seguro que ya lo ha hecho antes", pensé.
Y luego el éxtasis. Nada más sentir esa polla dentro
de mí me morí de gusto. Los dos gemíamos
silenciosamente, intentando evitar que nos oyeran
fuera de los lavabos. Mientras me la metía, él me iba
haciendo una lenta paja, al mismo compás que él me
penetraba. Luego, la sacó de mí, y se corrió. No pude
recoger todo el semen que salía de su pene pues era
mucho y salía muy esparcido. Aunque, sin duda, el
sabor de su semen era exquisito. Y para acabarlo, él
me la chupó para que me corriera de una vez por todas.
Siempre me acordaré de esa visión en la que mi semen
corría por sus gafas y su bigote, y cómo me chupaba la
punta del pene para saborearlo todo.


Después de limpiarnos y de tomar todas las
precauciones para que nadie nos viera salir juntos
del lavabo, nos fuimos a tomar algo en un bar. (Un
poco estúpido, pues tan solo eran las 9:20 de la
mañana). Ahí lo conocí un poco mejor. Me dijo que
vivía solo en un amplio piso en las afueras de la
ciudad, y que a partir de entonces, su casa también
era la mía.


Al día siguiente, fui a visitarlo a su casa, y después
de echar un polvo similar al que os he contado, le
pregunté si le gustaría establecer una relación
estable. Él asintió. Se le veía tan feliz... Un año después lo dejamos, pues 37 años de diferencia eran
muchos. Aun y así, me relación con él fue la mejor que
he tenido jamás, y es de la única persona de la que me
he enamorado locamente. Y lo sigo estando. Desde el
día que empezamos a salir juntos, follamos más de cien
veces, pues así nos demostrábamos lo mucho que nos
queríamos. La mayoría de veces lo hicimos en su casa,
aunque los polvos que mas morbo me daban eran los que
echábamos en el campo, en las rocas de playas
nudistas, en su coche (un Citroen Xsara bastante
amplio), etc. Podéis imaginaros lo mucho que le quería
y le quiero, ya que si no, no estaría escribiendo
esto.


Ya para terminar, te digo, Miguel Ángel, que si alguna
vez lees esto, y sé que lo harás, pienses un poquito
sobre mí y nuestra relación. Te quiero.


Y a todos ustedes, que habéis estado aquí leyendo esto
y aguantando esta pobre declaración de amor, os doy
las gracias por vuestra paciencia y os invito a que me
hagáis cualquier comentario sobre esto (esta bien,
mal, etc.)




Volver a la Seccion Relatos

Mandanos tu relato a: nevado@usuarios.retecal.es